Krisnhnamurti

... Debemos mirar las actividades del pensamiento, porque vivimos a base de pensamientos. Todas nuestras acciones se basan en el pensamiento, todos nuestros esfuerzos deliberados tienen por base el pensamiento: nuestras meditaciones, nuestros cultos, nuestras oraciones. El pensamiento ha producido la división de las nacionalidades que da origen a las guerras, la división en religiones, como la judía, la árabe, la musulmana, la cristiana, la hindú, la budista, etc. El pensamiento ha dividido el mundo no sólo geográficamente, sino también en lo psicológico, en lo interno. El hombre está fragmentado, dividido no sólo en el nivel psicológico mecánico de su existencia, sino también en el de sus ocupaciones. Si uno es profesor, tiene  su propio pequeño círculo y vive dentro de ese círculo. Si es un hombre de negocios, se ocupa de hacer dinero, si es un político, vive dentro de ese área. Y si es una persona religiosa en el sentido aceptado de la palabra, con la práctica de diversas formas de puja, rituales, meditaciones, con la veneración de algún ídolo y cosas así, entonces también vive una vida fragmentada. Cada fragmento tiene su propia energía, su propia capacidad, su propia disciplina, y cada curso de acción juega un papel extraordinario en contradicción con otro curso. Ustedes deben conocer todo esto. Esta división, tanto externamente, geográficamente, como en lo religioso, en lo nacional y en la relación que existe entre uno mismo y otro ser humano, es un derroche enorme de energía. Es un conflicto que disipa nuestra energía en las disputas, dividiéndonos, haciendo que cada cual persiga  lo suyo, sus propias aspiraciones, que exija su propia seguridad personal, etc. Toda acción necesita energía, todo pensar necesita energía. Esta energía que se fragmenta de un modo constante, implica un desgaste energético.
Cuando una energía contradice otra, cuando una acción contradice otra acción- decir una cosa y hacer otra, lo cual es, obviamente, una aceptación hipócrita de la vida-, hay derroche de energía. Todas esas actividades deben, por fuerza, condicionar la mente, el cerebro. Estamos condicionados como hindúes, budistas, musulmanes, cristianos, con todas las supersticiones y creencias que ello implica. Estamos condicionados, acerca de esto no cabe ninguna duda. NO podemos argumentar que no estamos condicionados; lo estamos, religiosamente, políticamente, geográficamente.

Extraído de " La mente que no mide". de Krishnamurti.

2 comentarios:

  1. Hay algo que hay que decir, cuando un filósofo, maestro, como Jiddu Krishnamurti, dice que estamos condicionados como occidental u oriental, como hindúes, cristianos, musulmanes, judíos, budistas, como esto o aquello, que ese 'estamos condicionados' también incluye a él. De lo contrario, si se autoexcluyera diciendo que los condicionamientos no le afectan, estaría mintiendo. Porque, no hay una mente individual, la de usted, la de JK, la mía, o la de cualquiera; pues, sólo existe la mente global, universal.
    De manera que todos percibimos, nos llegan los mismos retos a los que hay que responder de miedo, del deseo de deshacernos de él; del deseo de seguridad, que va a desencadenar todo lo que somos y hemos hecho a lo largo de miles de años hasta el presente.

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