Usted me halaga, me respeta; y yo tengo una imagen de usted, imagen formada a raíz de los insultos, de los halagos. Conservo experiencias de dolor, muerte, desdicha, conflicto, hambre, soledad. Todo eso crea una imagen en mí; soy esa imagen. No es que yo sea la imagen, ni que la imagen y yo seamos diferentes, sino que el "yo" es esa imagen, el pensador es esa imagen. Es el pensador el que crea la imagen. Con sus respuestas, con sus reacciones -físicas, psicológicas, intelectuales, etc.-, el pensador, el observador, el experimentador crea la imagen mediante la memoria, mediante el pensamiento. Por consiguiente, el mecanismo es el pensar, el mecanismo surge a la existencia a causa del pensamiento. Y el pensamiento es necesario, de otro modo no podríamos existir.
Krishnamurti (Amor, sexo y castidad)

El pensamiento es necesario, de otro modo no podríamos existir. Pero ese mismo pensamiento, también es el problema. Por lo que el pensamiento psicológico, no el que sabe cómo me llamo, dónde vivo, ha de desaparecer.
ResponderEliminar¿De qué manera desaparecerá, ya que lo hemos intentado con todo, la religión, la política, con la música, las artes, los ejercicios corporales, las drogas, toda clase de ideas y teoría ilusorias, el seguimiento a los maestros, los gurús, a las autoridades?
Sólo comprendiendo que nada que vaya contra el pensamiento, lo hará desaparecer que éste cesa. Pues al no luchar contra el pensamiento, existe la unidad interna en nosotros; donde el pensamiento y su parloteo no puede ser. El pensamiento es el fruto de la división interna, es un estado neurótico, que inventa el ‘yo’, el ego, como algo real cuando no lo es.
De manera que, comprendiendo el origen, la raíz de esa división, que es el ego, el ‘yo’, no hay huida ni nada que nos divida de eso que siempre está ahí, el pensamiento, que ahora está quieto, sereno, armónico.