#Krishnamurti- Matrimonio

Ahora bien, ¿No hay una manera diferente de abordar este problema? O sea, cuando hay amor no existe el deber. Cuando uno ama a su esposa, lo comparte todo con ella; su propiedad sus preocupaciones, su ansiedad, su alegría. No la domina. Uno no es el hombre y ella la mujer para ser usada y puesta de lado, una especie de máquina de engendrar hijos a fin de prolongar el apellido del esposo. Cuando hay amor, la palabra deber desaparece. El hombre cuyo corazón carece de amor, es el que habla de deberes y derechos, y en este país los deberes y derechos han tomado el lugar del amor. Las reglas se han vuelto más importantes que la calidez del afecto. Cuando hay amor, el problema es simple; cuando no hay amor, el problema se vuelve complejo. Cuando un hombre ama a su mujer y a sus hijos, jamás  puede pensar en términos de derechos y deberes. Señores, examinen sus propios corazones y sus mentes. Sé que lo toman a risa; es uno de los trucos de las personas irreflexivas reírse  de algo y así desecharlo. La esposa no comparte aquí la responsabilidad del marido, no comparte su propiedad, no posee la mitad de todo lo que él posee, porque se considera que la mujer es menos que el hombre, es algo para ser mantenido y usado sexualmente, a conveniencia del marido y cuando el apetito de éste así lo requiera. En consecuencia, han inventado ustedes las palabras derechos y deber, y cuando la mujer se rebela, le lanzan estas palabras. Es una sociedad estática, una sociedad en deterioro la que habla de deber y derechos. Si examinan de veras sus corazones y sus mentes, encontraran que carecen de amor.


Krishnamurti (Amor, sexo y castidad)


2 comentarios:

  1. El matrimonio es como algo que es sobre natural, es decir estar más allá de la naturaleza. Pues en la naturaleza no existe el matrimonio planificado para siempre; sino que todos pueden ser la pareja para reproducirse y al instante siguiente dejar de serlo.
    Por lo que hay que ver cada cual de qué es capaz; y eso se sabe viviendo eso que nos parece un problema.

    ResponderEliminar
  2. Ninguna mujer nace para puta. Pero, el ambiente, las circunstancias, pueden hacerla puta. En la vida, no nos hemos de extrañar de lo que nos suceda. Pues, el mandato es sobrevivir. Y si uno quiere sobrevivir, ha de estar preparado -o, aunque no lo esté- para lo que nos llegue, venga.

    ResponderEliminar